Eminentemente clínico, el Seminario X La Angustia fue también la oportunidad para Lacan de trazar las coordenadas conceptuales de la angustia, especificando su estructura, su carácter de no-sin objeto y su particularidad más esencial de ser el afecto que no engaña. Así, en el recorrido de sus relaciones con el fantasma, con el deseo del Otro y con el objeto, el Seminario mantiene el hilo de la angustia como señal de lo real, destacándose su función media entre el goce y el advenimiento del deseo.
En la prosecución de su enseñanza, Lacan retoma varias veces el tema de la angustia, ofreciendo puntos de vista que nos permiten articularla a la necesidad de discurso, al llamado ataque de pánico y en definitiva, al despertar de lo pulsional que sensibiliza y atormenta al cuerpo volviéndolo un cuerpo de goce afectado por el lenguaje.