La psicología comunitaria ha ganado un espacio creciente en América Latina y, como disciplina, ha desarrollado un perfil propio, en estrecha vinculación con las necesidades de la región. Dada la diversidad de formaciones culturales y realidades sociales que existe, no hay una única propuesta teórico-técnica ni paradigmática; por el contrario, se observa un rico campo de contribuciones conceptuales e instrumentales.
Este libro propone sondear en esas corrientes, destacando sus aportes centrales.