En la reflexión sobre el oficio de enseñar, la figura del practicante reflexivo propuesta por Schön, se impone cada vez con más fuerza. Los saberes racionales no bastan para hacer frente a la complejidad y a la diversidad de situaciones laborales. Por este motivo la principal apuesta consiste en recuperar la razón práctica , es decir los saberes de la experiencia basada en un diálogo con lo real y la reflexión en la acción y sobre la acción.
La práctica reflexiva tiene como objetivo coparticipar y hacer dialogar entre sí estos diversos saberes.