Hugo Ropero tenía una vida “normal”. Era hijo de una buena familia de Belgrano, tenía un matrimonio estable y un empleo envidiable: era editor fotográfico de la Revista Noticias. Pero de a poco todo lo que había construido, la estructura que lo contenía, se derrumbó. Ya lo había alcanzado el sinsentido de la vida cuando algo brutal e inesperado lo terminó de hundir. El asesinato de su amigo y colega José Luis Cabeza. Cayó en un abismo. Un abismo de autodestrucción, de sordidez y delirio, en el que solo una cosa tenía sentido: conseguir otra dosis de pasta base. Maldita droga es un testimonio impactante y desgarrador que refleja la realidad de miles de personas que habitan ese infierno contaminado por el pesado humo del paco. Un testimonio que muestra en primera persona el derrotero cotidiano de uno de los protagonistas que tuvo el coraje y la posibilidad de vivir para contarlo.