Que a mí no me vengan más, ni mi centenaria abuela, ni mi tía abuela y mucho menos mi madre a decirme que “siendo linda e inteligente en cualquier momento vas a conseguir novio”. Porque ser soltera, estar dentro de los cánones de la estética actual y pertenecer al rango medio de inteligencia parecen no ser condiciones suficientes para conseguir lo que una busca.
Por supuesto que ya no me agarran más pagando ciento cincuenta pesos de asesoramiento de Feng shui para mejorar las vibraciones hogareñas y atraer hombres. Porque ni la simpática parejita de patos en la mesa de luz, ni la escena de amor del cuadro en la cabecera de la cama, ni las colgantes bolas de cuarzo, ni la fuente de agua emulando a la pérdida del inodoro me trajeron al hombre de mis sueños. Más que sueños pasaron por mi vida pesadillas o entes con propiedades somníferas.
Y esa tesis de que a la libertad no te la quita nadie, disfrutala, aprovechá a hacer todo lo que después con un tipo al lado se te acaba, convengamos que sólo lo puede pensar una mojigatita que cumplió metódicamente los deberes sociales y se quedó con algún pendiente en el camino.
Ser independiente, tener un ingreso digno como para ir de shopping, tomarte los taxis que quieras, hacerte los tratamientos de belleza que se te antojen, y viajar por el mundo, todo muy lindo. Pero cuando llega ese momento de la semana en que podés hacer uso de tu tan holgada libertad, portando las nuevas y valiosas adquisiciones encima de tus carnes embadurnadas de cremas anti-age, y lo único que ves cuando salís a la calle son tórtolos canallas besuqueándose frente a tus narices, además de hermosos y felices vástagos hamacados por sus enamorados progenitores y familias tipo sonriendo radiantes ¿sabés dónde querés meterte todo ese provechoso capital con el que dicen que contás? Admitámoslo ¡¡¡En ese momento lo único que te interesa, a pesar de ser moderna, feminista y autosuficiente, es casarte y tener un montón de hijos!!!, dice la protagonista de esta serie de relatos que no pretenden ser más que un fiel reflejo del prototipo de experiencias propio de una soltera de más de treinta. (Prólogo) www.vivianakahn.com.ar