Los autores eligen un campo sembrado de lagunas y obstáculos -campo en el que están comprometidos como sujetos- y emprenden una investigación siguiendo "Las Huellas de la Memoria" a partir de entrevistas -testimonio de actores, documentos y publicaciones. Tarea de historiadores construir un texto, relacionando elementos diversos, ofrecidos aquí con generosidad, a partir de huellas, restos, recuerdos y olvidos. Fragmentos de memoria que interrogan nuestra identidad y la de los que nos suceden.
Trabajar siguiendo Las huellas de la Memoria como lo hacen Carpintero y Vainer, es un proyecto de orden ético: reconstruir: reconstruir un pasado que ha sido censurado de diversas maneras:, por la censura oficial, pero también y sobre todo por la censura que el terror sembró.
Como decían los autores citando a W. Benjamín: el historiador es aquel que " sólo tiene derecho a encender el pasado, la chispa de la esperanza, y este libro lo pone en acto en su empresa ética: recordar es un deber y permitirá, recién entonces, el derecho a olvidar".
Extractos del prólogo de Gilou García Reinoso