Mirando hacia atrás en la dirección temporal de mi pasado, no recuerdo cuándo, ni cómo sucedió, conocí a Hermann Roschach, mejor dicho conocí su creación, su psicodiánostico.
En ese entonces y aún ahora, el aprendizaje del test se presentaba como ardua y díficil. Largos años de estudiome esperarían y allá fui, a enfrentar el desafío.
El mundo psicológico me atraía con una gran incógnita, a veces confundiéndose con la filosofía, ¿qué era esto de indagar en a intimidad del ser? ¿ que era esto de "conócete a ti mismo"?... ¿sólo hablando? ¿qué era el inconciente, existía, dónde, cuándo, cómo,cuánto? ¿por qué?¿para qué?... infinitas preguntas sin respuestas a mis juveniles cuestionamientos. Y Rorschach se presento un día como algo mágico, era el instrumento que me permitía conocer al otro, me indicaría caminos para abordar las incógnitas que perturbaban al ser que acudía a la consulta psicológica (...)