Pensar las instituciones en general y las psicoanalíticas en particular, supone pensar en la posibilidad contingente de acontecimientos discursivos que generen lazos sociales diferentes. Cualquier acción que intente nuevos lazos sociales deberá crearse sus propios medios, su propio espacio-tiempo, su propio discurso e interlocutores, luego construirá su historia. La categoría de institución, por depender de una ley jurídica que la reglamenta en cada caso, una y otra vez necesita volver a ajustarse a la ley simbólica. Y es la ley simbólica, el Pensamiento en cuanto tal, el que puede ordenar nuevas jurisdicciones, nuevos territorios de lenguaje y espacios de intervención e invención.