La vergüenza es un sufrimiento tan fuerte que es natural que se hable poco de ella. La humillación lleva a callar las violencias sufridas, a replegarse sobre sí mismo, a cultivar un sentimiento de ilegitimidad, a sentirse como menos que nada. El malestar que se experimenta ante la vergüenza ajena conduce, la mayoría de las veces a tomar distancia , a negarse a comprender aquello que molesta. Escuchar a aquéllos que tienen verguenza se hace difícil . Estas dos actitudes se refuerzan y complementan. El malestar de unos contribuye al rechazo de otros y al silencio de todos.
Esta obra quiebra ese círculo de silencio favoreciendo una mayor comprensión, una mejor escucha de las múltiples facetas de la vergüenza.
El autor es profesor de la Universidad de París VII