Desde hace varias décadas los expertos de muchos países viven denunciando las serias consecuencias que acarrea el acoso escolar. Amenazas verbales, exclusión, ridiculización, desprecio o agreciones físicas son algunos de los malos tratos que los niños soportan o infligen a diario. Si no se actúa a tiempo esta conducta agresiva puede dejar secuelas psicológicas y crear estrés, depresión, baja autoestima y ansiedad. Prevenirla constituye el reto actual en un mundo que cada día es más complejo y estresante.