" La más firme bisagra con los autores, está constituida por dos correos que, leído el libro y antes de comenzar a escribir este texto, intercambiamos. Tomaré algunos de estos fragmentos epistolares, entrecruzados. Mi correo decía: " Quiero agradecerles el regalo de este libro, regalo porque se trata de una obra en verdad importante"." Es un placer avanzar en su lectura, y volver a revivir momentos de nuestros oficios transcurridos a lo largo de los años"... Por todo esto les agradezco- continuando el correo-, no solamente el libro, tan memorioso para mí, sino que me hayan honrado con la invitación a prologar este primer tomo. No estoy seguro si incluiré en el texto, pero viene al caso en relación al título general del libro aludiendo a la memoria-una frase del mexicano Carlos Fuentes: "La memoria salva, escoge, filtra, pero no mata. No hay presente vivo con pasado muerto. Sólo el deseo y la memoria salvan el futuro" "Finalmente decidí escribir la cita, acorde a la afectuosa y oportuna respuesta de Carpintero y Vainer. Ellos decían así: "La excelente frase Carlos Fuentes resuena a otra de Walter Benjamín que citamos en la introducción al libro,-introducción que yo aún no conocía-: "La historia es objeto de construcción cuyo marco no es el tiempo homogéneo y vacío, sino un ámbito lleno de tiempo actual". (...) ..." Finalmente, quiero decir que algunos pasajes de Las huellas de la memoria tocaron, por momentos, los más escondidos senderos de la mía. Signo todo esto de una eficaz escritura." Del prólogo de Fernando Ulloa.