En esta obra, la mirada de Roland Barthes y su análisis sobre nuestros mitos modernos desnudan la espesa capa de significaciones que envuelve todos los fenómenos y objetos de nuestra vida diaria y que muestra cómo la idea de realidad no deja de ser absolutamente histórica.
El análisis semiológico de lo cotidiano propuesto por Barthes a partir de esta obra inaugura una práctica intelectual que continúa en nuestros días, y que busca trascender la escisión entre la "objetividad del sabio" y la "subjetividad del escritor".