Este texto desarrolla el concepto de "campo analítico", que tiene origen en el pensamiento de los Baranger y de Bion, pero propone una interpretación original. Desde este punto de vista, se revisan algunas de las temáticas de base del psicoanálisis, como los criterios de analizabilidad y de fin del análisis, las transformaciones que ocurren durante la sesión, el impasse y las reacciones terapéuticas negativas, la sexualidad y el setting. Luego, se exponen los temas específicos del autor: la exploración de los muchos modos en los que se pueden entender los "personajes" que emergen durante la sesión de análisis, la señalización continua que el paciente ofrece de las turbulencias emotivas del campo, la función de "narrador" que asume el analista, en oscilación entre las infinitas aperturas del sentido y la necesidad de contener las derivas de significado, señalando los límites de los mundos posibles. Este recorrido se cumple a través de una narración clínica elegida como el modo más eficaz para transmitir "una compleja teoría de la mente en relación" que, de la dimensión protomental, lleva al desarrollo y la expansión de lo pensable, por parte de los dos componentes de la pareja analítica.