Lacan, lector de Melanie Klein.  Consecuencias para el “psicoanálisis de niños

 

Muchos lacanianos hicieron a un lado a Melanie Klein con desprecio pero, y es lo que este libro busca mostrar, con equívoco, con descuido: Lacan leyó y apreció la manera en que Melanie Klein se comprometía en la experiencia analítica (contra el anafreudismo) y de ello daba cuenta. Haberla tomado en serio tiene consecuencias al menos para dos acercamientos a un mismo asunto.

Para la determinación que Lacan le da al significante como forma: Formel oder Bildung (Symbolbildung) ¿formal o entidad concreta? La relectura actual de Saussure, de sus notas, confirma que si se formula la hipótesis del inconsciente (formular esta hipótesis no es una “operación intelectual”, es estar en un cierto medio, lugar de experiencia sensible), el significante está del lado de la Bildung, de la encarnación del proyecto creador, de los sentimientos de la lengua, de la evocación. En pocas palabras, de la imaginación, es decir, de un aspecto de Melanie Klein que ciertamente fue criticado por el propio Lacan con su distinción imaginario/simbólico/real, pero que no por ello fue estigmatizado o rechazado.

Para la práctica analítica con los niños: ¿análisis o psicologización? La importancia del juego, de la Play-Technique, en el sentido muy preciso que le dio M. Klein como equivalente de la asociación, es justamente ser la oficina, la puesta en ejercicio por la analogía, es decir, por el principio, de la cuarta proporcional, de las intuiciones gramaticales, de una metaforización: metáfora como punto de pasaje, como puesta a manera de aguaviva , el gel de la angustia, es decir, como la metamorfosis de la angustia en deseo. Angustia y deseo son harina del mismo costal, objetos a, es lo que muestra el relato de Edgar Allan Poe, Un Descenso al Maelström.  M-C.T.

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El Blog de Librería Paidos

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