Este libro, sostiene que desde los planteos teóricos de Freud y Lacan, que no pueden ser superpuestos, ambos remiten a una pérdida inevitable.
Freud plantea una pérdida inicial en el funcionamiento del aparato psíquico. Sin ella, que es en definitiva una expulsión, no hay ninguna posibilidad de afirmación, lo que implica, que no habría ninguna posibilidad de trazo. Por lo tanto esta expulsión es necesaria e irreversible.
De allí la operatoria que lleva a la construcción del objeto “a” en cada análisis particular. Objeto separado, separación radical, pero concomitantemente se genera un espacio éxtimo.
El analizante deberá, por lo tanto realizar la lecto – escritura. Para poder leer, debe efectuar recortes; en ese recorte separa localidades y localiza su soporte: letra.
Son transformaciones lógicas. Ya estamos familiarizados, con el hecho del Decir, como Acto, permitirá entre los dichos dar cuente del sujeto de la enunciación. Pero resulta sumamente interesante, que este sujeto de la enunciación, situado entre los dichos, se entrama con afirmar que: el sujeto es topológico.
En este libro nos se retrocede ante esta aseveración, y se brinda generosamente las razones lógicas para dar cuenta de la lógica topológica que sustentan.
¿Cómo articulan los tres registros en el nudo borromeo?. Los autores acuñan el término Función real, que efectúa la operatoria escritura, con el advenimiento de un sujeto decidido en cuanto a su deseo.
Entre la Ventana y el Muro, es una apuesta por las razones lógicas del psicoanálisis, aún en la época capitalista en la que los sujetos pueden dirigirse al psicoanalista para “comprar” su bienestar, o el psicoanalista pueden ingresar a una institución que los nuclea para”comprar” su prestigio. Por ello destacan el fracaso de la alineación al sistema cultural, en tanto esta es valiosa: valor del Síntoma.
Pero sostienen que no hay psicoanálisis sin lazo social entre psicoanalistas. ¿Qué entienden por hacer lazo social?
El psicoanálisis que cada quién reinventó, esta ligado a dar cuenta de su fantasma. Luego, se ha de hacer el recorrido con otros. Este encuentro con los otros, que han pasado por la experiencia analítica, llevará a cada psicoanalista a realizar nuevos recortes dado que, su propio psicoanálisis estará puesto a prueba, en el encuentro con el psicoanálisis al que arribaron sus pares. De este modo se crea un nuevo lenguaje y al mismo tiempo recortes, que seguirán su curso en cada quién.