El niño y el Otro.

Pertinencia de los “cuatro discursos” en la clínica psicoanalítica con niños.

 

El asunto que he abordado en este libro surge de una etapa de la enseñanza de Jacques Lacan: se trata de la época en que, mediante lo que llamó “cuadrípodos”, intentó dar cuenta de los modos de lazo social.
¿No hay acaso en la presentación de esos cuatro discursos un poderoso intento clínico que había sido históricamente descuidado en el psicoanálisis con niños? ¿Cómo no descuidarlo si el niño “era” el sujeto y sus padres o parientes quedaban fuera del consultorio, convocados siempre tarde en ocasión de algún desastre? ¿Cómo no ignorarlo si el analista dejaba de dirigir la cura para quedar cautivo de las intempestivas arremetidas parentales que vulneraban su política y presionaban sobre su táctica? ¿Cómo reconocerlo si apenas contamos con la lógica del “caso por caso” para escapar de la “burocracia psicoanalítica”?
Partí de una revisión histórica de la escritura de los cuatro discursos que Jacques Lacan propusiera en su seminario acerca del Envés del psicoanálisis y en Radiofonía. Pero el corte surgió en el seminario acerca de El saber del psicoanalista, cuando en la sesión del 3 de febrero de 1972 los cuadrípodos pasaron a ser tetraedros y las aristas se vectorizaron, recordé una sugerencia del psicoanalista francés Marc Darmon: siguiendo los vectores, los discursos podrían considerarse grafos. Esta sugerencia nunca había sido escrita y, por eso, me embarqué en la aventura.
Este modo de escritura se convirtió en un valioso aporte a la comprensión de la dinámica de la cura de los niños, yendo un poco más allá del comentario habitual de los textos. Creo que me he encontrado con algo y de ese encuentro testimonia este libro, en un intento por compartirlo y someterlo a la discusión de la comunidad psicoanalítica. Pablo Peusner


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