En este libro se discute si los textos sobre periodismo, al igual que las escuelas donde se lo enseña, sirven para algo. Orione está convencido de que sí, pero sólo si se encuentran maneras flexibles y creativas de transmitir los conocimientos. Según él, el periodista tiene la obligación de mirar más allá, de indagar detrás de las fuentes, de ver lo que está oculto.