Al mediodía del 29 de mayo de 1970, un comando montonero, conformado por Mario Firmenich, Carlos Ramus y Fernando Abal Medina, esquiva puestos policiales y caminos transitados en una pick up Gladiator rumbo a Timote, un pequeño villorrio ubicado a 420 kilómetros al oeste de la Capital Federal. En la caja, escondido tras una carga de fardos de pasto, viaja el general Pedro Eugenio Aramburu.
Lo fueron a buscar a su propia casa. Lo sacaron a pleno día, en pleno barrio Norte de la Capital y lo detuvieron en nombre del pueblo: él es uno de los máximos
responsables de los fusilamientos de José León Suárez en 1956 y en este momento el cerebro de las negociaciones con el peronismo.
En el sótano de una quinta poco frecuentada por la familia Ramus, lo someten a juicio revolucionario y lo ejecutan al cuarto día. Los hechos que allí sucedieron
es lo que cuenta esta novela.
Quien asume en nombre de la organización el juicio y la ejecución del jefe de la Libertadora es Fernando Abal Medina. A los 23 años, Abal sabe que arriesga
su vida en este acto extremo que lo hará entrar en la historia política de la Argentina.