“En las actuales condiciones de globalización, encuentro cada vez mayores razones para emplear los conceptos de mestizaje e hibridación. Pero al intensificarse la interculturalidad migratoria, económica y mediática se ve que no hay solo ‘fusión, cohesión, ósmosis, sino confrontación y diálogo’. En este tiempo en que ‘las decepciones de las promesas del universalismo abstracto han conducido a las crispaciones particularistas’ (Laplantine-Nouss), el pensamiento y las prácticas mestizas son recursos para reconocer lo distinto y elaborar las tensiones de las diferencias. La hibridación, como proceso de intersección y transacciones, es lo que hace posible que la multiculturalidad evite lo que tiene de segregación y pueda convertirse en interculturalidad. Las políticas de hibridación pueden servir para trabajar democráticamente con las divergencias, para que la historia no se reduzca a guerras entre culturas. Podemos elegir vivir en estado de guerra o en estado de hibridación. Es útil que se advierta sobre las versiones demasiado amables del mestizaje. Por eso, conviene insistir en que el objeto de estudio no es la hibridez, sino los procesos de hibridación. Así puede reconocerse lo que contienen de desgarramiento y lo que no llega a ser fusionado. Una teoría no ingenua de la hibridación es inseparable de una conciencia crítica de sus límites, de lo que no se deja o no quiere o no puede ser hibri-dado. Al estudiar movimientos recientes de globalización advertimos que estos no solo integran y generan mestizajes; también segregan, producen nuevas desigualdades y estimulan reacciones diferencialistas.”
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El Blog de Librería Paidos



No hay política sin una política sobre la memoria. Y más aún en un país como la Argentina, marcado por los enfrentamientos políticos.

Pero la memoria también tiene un su propio abuso; pues nunca es neutra. En este libro, Jorge Jinkis piensa este fenómeno, y se pregunta cuál puede ser el equilibrio para que una política de la memoria que mantenga presente la violencia del pasado, pero que a su vez no genere su propia violencia.

Como Michel Foucault decía del hombre, cabe afirmar que la memoria, como espacio político, es una invención reciente. A primera vista, es uno de los efectos del exterminio nazi. Como la historia no suele ser tan directa y tajante, es seguro que una genealogía más atenta encuentra múltiples atisbos de su origen antes que eso. Se puede conjeturar que la memoria política es una respuesta (no necesariamente obvia) a un estallido de violencia de tal magnitud, planificac......
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