¿Cuál es la relación entre verdad histórico-vivencial y realidad Psíquica? Como conceptualizar la capacidad de un sujeto de innovar, de sustraerse parcialmente de la compulsión a la repetición mediante esa simbolización historizante que es el análisis? Para responder a estos interrogantes el autor recorre los desarrollos de la nueva historia y las críticas al determinismo aportada por los nuevos paradigmas.
Los paradigmas contemporáneos difieren de los que regían cuan do Freud elaboró su metapsicología. La ciencia se constituyó ganándole terreno al azar. Pero la acumulación de una serie de evidencias cuestionó la visión determinista del mundo, y el azar volvió a la teoría, pero no era el mismo. Entre el determinismo duro
por el cual todo lo que acontecerá en el futuro está escrito en alguna parte y la reivindicación del azar, los psicoanalistas deben tomar posición acerca de la libertad, la creatividad y la ética.
Pensar la historia es pensar en un determinismo ligado al pasado, pero también en un devenir relacionado con los acontecimientos que reorganizarán los procesos en curso. En el posfreudismo la búsqueda de las determinaciones infantiles se ha convertido en el encuentro del fatalismo, como si analizar fuera refrendar el Destino. De ahí un psicoanálisis lúgubre que interpreta monótonamente la repetición. Pero, ¿toda simbolización está condenada a la repetición? El chiste, el jugar, la sublimación, los vínculos actuales el humor son simbolizaciones abiertas que al conjugar pasado. presente y futuro articulan la repetición con la diferencia. Sólo teorizando acerca de las dimensiones creativas de la vida psíquica es posible definir metas legítimas, inherentes a cada proceso analítico y no propuestas por el analista desde sus ideales o ideología
La iniciación de un análisis resulta de un encuentro entre dos historias. La historia del analista -esa temible subjetividad- interviene y condiciona la marcha de un análisis. Pretender que el analista sea reductible a una función (esa ilusión de objetividad absoluta que todavía algunos sostienen) es una exigencia que desvitaliza la experiencia analítica o abre las puertas a ese escepticismo al que tantos analistas se precipitaron (como siempre que se enuncia un ideal cuya realización práctica tropieza con obstáculos insalvables).
Recordar para poder olvidar: esta aparente paradoja resume bien la concepción freudiana del proceso analítico.
Interpretaciones y construcciones permiten que el analizando se apropie de un fragmento de su historia, reconstruya su sentido, posibilita una nueva versión sobre el pasado y hace brotar nuevas ilusiones para el futuro.