Entre los ejes fundamentales que aparecen en la obra de Julia Kristeva, el semanálisis -o "ciencia de la significancia" que interroga a la materialidad del lenguaje hasta pulverizarla-, funciona como un paradigma clave. Desde esta particular perspectiva analítica, Kristeva organiza un mapa textual -un repertorio teórico- perturbador que hace estallar el concepto de significante y explora la raíz del signo en busca del sujeto. Su creativa teoría sobre la construcción de la subjetividad sitúa al sujeto-en-proceso en un punto de partida cuyo espacio es irrepresentable. Este espacio corresponde al ámbito preverbal, inaudible, dominio de lo gestual, previo a la diferencia hombre/mujer: la xwpa (*) semiótica, donde según la teoría de Kristeva se articula la gramática de la subjetividad. Desde ahí, el lenguaje poético, el lenguaje amoroso y la intimidad ofrecen una nueva perspectiva epistemológica.