¿Qué se puede decir del nexo entre el discurso filosófico de Levinas y las fuentes «teológicas» de su pensamiento? De entrada, el término «teológico» supone una dificultad, ya que, precisamente, Levinas no elabora ninguna teología, y las fuentes hebraicas de su pensamiento ­la Tora, el Talmud y ciertos maestros de la tradición judía­ no son «teológicas» al pie de la letra. En La huella del infinito se sondea cómo la atención a la fuente hebraica le permite al filósofo descubrir una capa del pensamiento que había sido ocultada durante mucho tiempo por la construcción teológica, cristiana en lo esencial.
Levinas no propone ningún discurso acerca de Dios, si bien la idea de Dios es recurrente en su obra, y es preciso pensar en ella cuestionándose si deja entreoír la voz del Dios de Abrahán, de Isaac y de Jacob, o si no abre el camino ­tal vez novedoso­ únicamente hacia el Dios de los filósofos.
Los temas principales que propone la obra abarcan la creación, la profecía comprendida como «psiquismo mismo del alma», y también la escatología y el tiempo, así como la santidad y la prueba de la ausencia de Dios. Sin embargo, como ya indica el título de la obra, el eje principal de la argumentación previene de la noción de huella como orientación de esperanza en lo más secreto de este pensamiento tan marcado, no obstante, por la Catástrofe. 
Catherine Chalier enseña Filosofía en la universidad de París-X-Nanterre. Ha publicado varias obras que exploran el nexo entre la filosofía y la fuente hebraica del pensamiento. Entre ellas destacamos en lengua castellana Levinas: la utopía de lo humano (1995) y Por una moral más allá del saber (2002).

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